Y el tomo 5 paseó el anillo

Lo habíamos decidido a la hora en la que Morante estaría resudando miedos entre las sábanas del Wellintong: si Morante pasea el anillo en triunfo, le tiramos un tomo del Cossío. ¿Cuál? El 5, el de la historia. Vale. Y hasta las nueve y pico largas el tomo no se movió de la meseta de la enfermería. No lo cogió Morante, cargado a esas alturas de la vuelta con el capote y la montera -siempre-, la oreja, el ramo de flores y el garrote -ya tiene el de por si acaso Rafaé-, pero lo cogió El Lili, y nuestro tomo 5 al fin paseó en triunfo el ruedo de Las Ventas junto a Morante.

Que Morante en el sexto toreó a la verónica como no sé decir bien cómo. Marta no terminó de disfrutarlas porque estaba más preocupada por contener mis berreos que otra cosa. Es que no sé cómo contarlo. Lo de las banderillas es más fácil de contar: el secreto está en no llevar tierra dentro de las zapatillas. Cabrón, Morante, qué manera de sacarle las vergïenzas a algunos matadores-banderilleros. Con la muleta ni una tanda, ni una, ni tres muletazos seguidos, casi ni uno rematado. Y qué, desde cuándo Morante es torero de tandas, por qué Morante se empeña en dar tandas. ¿Derechazos y naturales, Morante? De qué, para qué, por qué. Cinco o seis doblones -acuñados en oro macizo-, arrebujado como una pelota de papel, trincherazo sin meter los riñones, echándose a la embestida, un recorte, un molinete invertido, un natural que sale -para qué-, un natural que no sale -y qué-, un respingo, una rabieta. Torero.

Pero que en los otros cinco, petardo de toros y torero -salvo al gavira-, por muy Morante menopáusico y desesperante que hubiera, no dejé ni un momento de ver fotos y fotos de Alfonso y Baldomero. Comentaba Faustino en el patio de arrastre que hay que ver, que seis toros han hecho falta para que Morante quisiera. Calla, que pasa lo del sexto en los otros cinco y los que estábamos allí no volvemos a pasar un psicotécnico en la vida.

Ahora que vengan a contarnos -sobre todo los que no estuvieron- que si tal cual Pascual. Sí, allí pusimos todos de nuestra parte, y mucho, para ver lo que vimos. Pero lo vimos. Y os aseguro que en la tele no se ve. Por eso nunca lo voy a volver a ver.

Morante, Morante, no sé si le jodió a usted tanto como a mí que la mañana de la corrida se hablara más de la corrida del día siguiente que de su encerrona de esa tarde. A mí mucho. Y que no se pusiera el No hay billetes. En la que ayer era la de mañana –ya la de hoy– seguramente, ojalá, pasen cosas más importantes y de más mérito. Pero pongo la mano en el fuego a que ninguno de los tres va a tener la foto toreando en Las Ventas con el ruedo sembrado de sombreros. Porque lo que usted hace ellos no lo pueden hacer. Ni nadie.

P.D. El pelirrojo que empuja el carretón, con muletas que no son las de torear, acompañó a su primo José Antonio.

Foto: Joserra Lozano.

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12 Respuestas a “Y el tomo 5 paseó el anillo

  1. Yo no sé qué hora era cuando acabó lo del sexto, pero la torería aún seguía cruzando en cuarto de círculo la arena de esta plaza de Las Ventas, variando la salida natural de los toreros que no salen por la puerta grande ni por la del hule. Había que saludar al rey. Bueno. Yo seguía viendo retazos de torero aunque ya no hubiera toro. Dices bien Israel, qué pa qué hacen falta tandas de muletazos, ni naturales. Bueno, vimos tandas de verónicas, de delantales, ligados de verdad. O ¿es que no se pueden ligar los lances?.
    Yo no sé a qué hora acabó lo del sexto y ya había salido por aquella puerta de arrastre para saludar al rey, pero Rainer y Úrsula, los padres de mi amiga Pauline Nora, que es de Berlín y ellos también, me habían dicho que, por favor, que esperáramos a salir, porque no se podían levantar. Acababan de llegar de Alemania, era la cuarta corrida de su vida. La primera fue en 1962 y vieron a El Cordobés -contrastes de la Tauromaquia- y las siguientes en Nimes y en Arles, hace tres o cuatro años y esto había sido demasiado. No tenían palabras en francés que era como hablábamos o lo intentábamos al menos. Pauline, a quien ya se le puede dejar sola en el mundo del toro tenía la piel como decimos aquí de pita o de gallina, cuando este torero cogió los palos para dejar plasmado en el catecismo del banderillero, cómo hay que hacer esa suerte.
    También yo seguía disparando fotos a esos saludos y a ese desmayo y casi muerte de Morante cuando moría su toro, sin darme cuenta que durante casi toda la feria en cuanto el último torero metía la espada, yo salía disparado para no tener problemas a la hora de salir de la plaza.
    Llegar de Alemania, y una de una, aunque delante hubiera cinco toros por llamarlos algo y un torero que no está para lidiar eso, había sido muy fuerte. Se puede tener más pureza, se pueden ligar pases, se pueden hacer y decir muchas verdades con el capote, pero esto de los sentimientos y del arte más efímero, cuando se expresa hace callar a todo, incluso a esos que pitaban por que no se ponía en el sitio -qué es eso- al principio de la faena a ese de Núñez del Cuvillo.
    Estoy de acuerdo contigo Israel… y con la corbata de Javier hoy… y con el rosa y rosa de Rosa y el verde muy esperanza de Paloma y además el tomo 5 del Cossío delante de la bolsa de Juan Miguel primero, presidiendo el ara-altar de la fotografía taurina en que se ha convertido la meseta de la enfermería, se paseó después por la arena de Las Ventas, hasta llegar a Rafael de Paula. Seguro que se lo enseñó al rey.
    Sería en homenaje a vosotros que lo habéis hecho…

  2. ¡¡¡¡¡¡¡Ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole, ole…!!!!!!

  3. Olé, Manolo, pedazo de comments. Nos ha dejado sin gallifantes para un mes.
    Isra, yo creí que de esta Marta -se le oye todo el rato en los vídeos- se nos hacía aficionada. Necesitamos que nos siga acompañando, ¿quién me iba a ayudar cuando se me caen tres baterías seguidas de los nervios en el sexto toro? En estos casos es imprescindible alguien que mantenga la cordura.

    A ver ahora qué se le ocurre hacer a “la plantita” que está en boca de todos.

  4. Mis más sinceras felicitaciones a a ambos por la forma de contar una tarde tan especial vivida de primera mano, porque como bien dice Isra, los que nos conformamos con la tele, nunca podremos opinar en igualdad de condiciones, aunque después de leeros nos hagamos a la idea.

    Por cierto, felicidades también a Manuel que luego es tan humilde que va por ahí diciendo que a él lo de la pluma no se le da bien, pues menos mal porque lo ha bordado.

    Un saludo

  5. Te lo dije, Isra. Y tu me apostaste por que salga un Cubillo como el del Capea!!! No se si me ha gustado más tu post, el de Pablo G. Mancha o el increíble comentario que ha hecho Manuel Durán.
    De arte puro…como Morante.

  6. Pedazo de post Cuchillo. Que arte tienes. Enhorabuena.

  7. Suscribo todo lo que dices Israel, sobre todo lo del último párrafo. Nadie como él, pero nadie. Lo del sexto fue completo en todos los sentidos, aunque le faltara rematar la faena, pero bueno, ya tú argumentas que no le hace falta ligar y tienes toda la razón del mundo.
    Me dais mucha envidia los de Espasa, con lo bien que os lo pasáis entre todos, en serio. La idea, cojonuda.
    P.D: Me jodió mucho que le aplaudiéramos cuatro gatos después de salir de la enfermería. Aunque al final sólo tuviera una brecha, llega a ser otro y se va de rositas.

  8. Como bien dice Isra no las disfrute mucho, ademas de eso por otras cosas. Pero hubo un momento en que pense que Isra acababa con Morante en el loquero…
    Bueno como ya sabéis yo no se mucho, por no decir nada de toros, pero lo que si le comente a Isra es que nunca habia visto a nadie torear tan bonito, con esos movimientos y esa pose… y que solo le habia faltado subirse al caballo para picar y ya todo completo. Lo que no sabia es que con la muleta era asi.
    Sino no se que hubiera pasado…. el rabo para Morante y el lexatin para Isra. Digo yo.
    Saludos a todos

  9. Pingback: ¿Habrá tomo esta tarde? « Cuchilladas D. C.

  10. Anda que si no es por ti, Marta, todavía estoy de malabares con las baterías.

  11. Pingback: Rosa J.C. » Blog Archive » Morante, artista quebradizo

  12. Hola senor Durán!

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