Bula para dos perros verdes

Bula para Morante y Talavante, que hacen un pareado muy tonto del que no tengo culpa.

Bula para Morante, patriarca de los toreros geniales contemporáneos, al que se le exige nada menos que ¡regularidad!. ¿Cuántos de los curristas y paulistas -muchos de ellos aficionados rocosos de los del “¡Chiiiiiico!”, “¡Pero ponte bien!”, de los de las ovaciones en el arrastre a los mulos cárdenos de Hernández Pla-, cuántos, decía, le han exigido regularidad y compromiso al gitano y al camero? ¿Qué más tiene que hacer Morante para que le firmemos el papelito de la bula y le dejemos volar a donde su cabeza llena de cortocircuitos le quiera llevar?

Hoy de nuevo se le ha vuelto a ir el pistón y se ha puesto en la puerta de chiqueros de la Maestranza, como si quisiera reivindicar su condición angelical viéndole desde abajo los cojones al diablo. Morante con mono -de trabajo-, para el que se lo quiera creer. Tan gracioso y tan gordito que da asco de torero que es , el Romario de los toros para que me entiendan los del fúrgol, ¿Cuándo ha bajado a defender Romario o ha corrido detrás de una pelota que se va a fuera de banda? Hoy, precisamente hoy que he ilustrado la biografía de Rafael El Gallo, que se me ha puesto dura viendo esas fotos en blanco y negro del divino calvo pasado de peso, muleteando cambiado con la rodilla un pelín flexionada y echando todo el tronco para adelante, hacia la embestida… Morante hoy, que lo he visto y que no estoy tonto.

Hoy, Carmen, como dice tu padre, se le ha abierto la chaquetilla hacia adelante cuando toreaba como Dios le ha dado a entender, uno rapidito, el otro enguarrado por un enganchón, el otro de arsa toma y otro más de pellizquito de los que dejan cardenal, ese ha sío güeno de verdá, otro de ¡biééén!, tus muertos Morante y así hasta que el gordito que parece venir de familia de gitanos de Gelves, Gómez por parte del padre y Ortega por parte de la madre, se va a por la espá y no queramos también que lo mate hasta las cintas por el hoyo de las agujas.

Y que no se me olvide el capote, los quites a la verónica que putean al toro con contorsiones que le duelen a él -al toro- y a nostros de verlo, o los delantales de los que nunca habían hecho molde hasta esta tarde, de puntillitas como una bailarina, todo el peso del gordito en los dedos de los pies, que era el toro no terminar de pasar y con la mano que no torea -es un decir- ya le está enseñando lo rosa al bicho para que vuelva.

Que nos vayamos creyendo también lo de Talavante, que ni un año de matador de toros y ya tiene hechas las dos fotos más preciadas del toreo. Cuánto buen torero no se habrá muerto sin tenerlas, venga una tarde y otra, y otra más y no hay de esas fotos. Que sigo pensando que es el torero más raro del mundo, una virtud remendada de mil imperfecciones que hacen distinto al que quería ser como José Tomás. Y vuelvo a decir, que como en Sevilla y en Madrid, me ha parecido zarrapastroso en su primer toro, banderazo va, banderazo viene, qué manía con poner una ventosa en el sobaco y una escayola en la cintura, pero que me puedes decir, Talavante, sí, sí, pero ahí están las dos orejas de Madrid y las tres de Sevilla, y los gritos de “¡torero, torero!” de el otro día también en Sevilla, y yo, pues claro que no te digo nada, Talavante, porque cuando estás mal sigues interesando porque con ese empeño de acompañar sin poder y en plan temerario nos tiene con el alma en vilo y vemos que hay un tío que se juega la vida para que nosotros lo veamos. Y que cuando sacas la bestia que llevas dentro y se te caen la ventosa y la escayola, como en las segundas partes de faena de Madrid y de Sevilla el otro día, la última de hoy en Sevilla, cuando al rematar la tanda se te escapa la sonrisa macabra -genial Javi, genial-, digo, que entonces sólo nos queda destrozarte el vestido, animal, en la puerta grande.

Hoy, por cierto, yo creo que Morante se ha ido a casa cagándose en tus muertos.

¿Ha sido para tanto? Yo qué sé, entre las ocho y las nueve de la tarde del 23 de abril de 2007, en un bar de Aravaca sin búcaros con geranios ni azulejos pintados a mano a mí me ha parecido que sí, igual el vídeo dice otra cosa porque ya no son entre las ocho y las nueve de la tarde del presente, que ya es otra cosa, como la mejor paella del mundo ya no es lo mismo cuando te la calientan para cenar en el microondas.

Esta tarde la Maestranza, me ha parecido a mí desde el bar de una urbanización de látex sin bares con búcaros colmados de geranios, era una marmita de testosterona donde unos tíos administraban cada cual como les parecía la hormona. Dos tíos que no tienen un pelo de tontos pero a los que yo no les daría el psicotécnico del carnet de conducir.

Y no es hora de sacar la escuadra y el cartabón y de sí pero no. Tomaos un pelotazo con hielo y sin refresco y disfrutad, coño, que esta tarde ha habido de verdad dos toreros en Sevilla, los dos más raros que un perro verde, como tiene que ser.

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7 Respuestas a “Bula para dos perros verdes

  1. Joder, ¡me lo estoy perdiendo todo!
    Aunque merece le pena enterarse por tus crónicas blogueras, artista.
    Morante, sí, gordo, porque no se va a correr a Sanlúcar como los demás funcionarios, porque el toreo está en la cabeza, porque no le hace falta correr, porque la da la gana.
    Y sí, Talavante y la autoestima y el rock ‘n roll, y las imperfecciones de un imberbe con alma de bestia parda. ¡Viva la competencia y me cago en el puto trabajo que no me deja ver los toros!

    Cuando llegue San Isidro, ¡me cuelgo!

  2. Ole, ole y ole.

  3. Sobre la mesa, vino, vino sobre los libros, al lado de un cristo un jarro, de la mismísima bodega de joaquinete, ortega; un peleón castellano, marrajo de venazón y moriego en la color, entre achiperres de sacristía y trastos viejos, con mucho del “santo” en el buche, mi amigo el morenete, el de la buena letra y mala conducta, me espeta “ oye, que te “paice” si el domingo nos largamos a “Madrí” con Antonio el tintorero por Monsalve conocido y otras gentes de Albacete a ver una “corría” de esas en la mayor plaza del mundo?
    Así que “pallá” nos vamos, ¿nos veremos?

  4. Y yo que me lo perdí… Ahora, vi lo de Manzana el viernes y me flipé yo sola. No, coño, no seas mal pensao que estoy hasta las narices de que digan:
    -“¿Te gusta X?”
    -“Sí”
    -“No, no, pero digo como torero…”
    Eso me revienta.
    Oye tío, ¿Marta y tú (y todos los que se apunten) tenéis algo que hacer el primer fin de semana de mayo? 😉

  5. Rodense, nos veremos, nos veremos, por supuesto.

    Covi, a mí también me gustó el Manzana. Ya te digo si hago algo el primer finde, oseatelojuro, de mayo.

    Kisses.

  6. Joder Cuchillo, enhorabuena por tu escrito y por todo lo percibido. Tenemos una sensibilidad similar y eso no es fácil.
    Disculpa por no haberte llamado el sábado estando en Sevilla, la verdad es que me se olvidó, sin más.
    Después del crujío Talavantino y Maestrante salí atontao camino de Pepe-Hillo a terminar con la manzanilla y a rodearme de amigos y aficionaos.
    Lo de Talavante fue la ostia pero la locura de Morante aún me tiene descolocado; ¡qué lágrimas eché abrazado a mi Tío Mateo, macho…!
    Y tener después que escuchar o leer a gente supuestamente aficionada, que nisikiera fueron a la plaza, decir que si los Cuvillos no son toros, que si Morante echó el cuerpo a tierra, que si regalaron las orejas…MIERDA DE AFICIONADOS SIN CORAZÓN.

    GRACIAS ISRA.

  7. Pedazo de crónica, enhorabuena. Un saludo, me gusta tu blog.

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