Pero el caso es que hoy, cumpleaños de mi andadura bloguera, prieto el petate como se prietan las quinceñeras en sus vaqueros, me lo echo al hombro y cierro con llave. No hay nada especial que me empuje a hacerlo, simplemente que me lo empezó a pedir el cuerpo hace unas semanas y decidí que el día del Aniversario I era un buen día para dejarlo. La efeméride me ha servido de acicate para seguir un poco más sin tener ganas de seguir.
La cosa, de hecho, es bastante sencilla, no tiene misticismos ni lírica: me aburre el blog ya. Las sustancias químicas que se escupen mis neuronas ya no me piden pasarme por aquí a picar paridas, y sí leer, o perderme sin rumbo por las calles de La Latina, o mirar a la pared buscando formas en los grumos del gotelé, o hacer zapping, o echarle de comer a las carpas del estanque del Retiro, yo qué sé.
Eternamente agradecido a mi madrina Rosa, que me dio una alternativa de lujo y me puso en las mejores ferias. Eternamente orgulloso de haber apadrinado a Pepino, hoy figura del blogueo.
Y entre medias, un año que dio para contar muchas historias.
Hasta que nos volvamos a ver (¿quizá pronto?) y si no, bueno, ya sabéis que más tarde o más temprano todos vamos a terminar en el mismo sitio.
Un doctor en Ciencias de la Información, profesor de Universidad, en ¿Sabes más que un niño de primaria?, ante la terrible pregunta de ¿Por qué la palabra cárcel lleva tilde?:
-Creo que porque es llana y no termina ni en ‘n’, ni en ’s’ ni en vocal, pero no estoy seguro.
Estas medidas, contra los del Tomate y contra los informadores “serios” vendidos, que cada día injurian y calumnian la inteligencia de 40 millones de españoles. A tomar por culo (nunca mejor dicho) con esta ñoñez. Solidaridad con El Jueves. Yo también he sido.
Que David esta mañana, de camino a un compromiso laboral, se haya quedado dormido al volante y no vaya a despertar nunca más ha sido un desgraciado accidente. Que llevara varios años trabajando hasta la extenuación, saliendo de la oficina pasadas las diez de la noche, NO.
Va y me dice: “Venga, Cuchi, que aunque estabas reseñado para la feria de Santander, te vamos a dejar para el Albacete de tu sangre o para San Mateo, que así conoces Logroño”.
Y yo encantado de seguir triscando hierba y atiforrándome de pienso en la finca Dos Castillas unas semanillas más.
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Actualización del Libro de los Milagros: ese que comparte negocio con la Virgen se ha pasado hoy también por Cádiz. ¿Es que hay elecciones en el cielo?
-¿Y por qué os ponéis a llorar como niños cuando no podéis salir de procesión?
-¿Cómo que por qué, compare? Tol año ahí contando lo día que quean pa la madrugá, y que no puea zalí con tu Critxo, amo po Dió, pa morirze uno. Que zé cotxalero der Cashorro é lo má grande no ya der mundo, fíate bien lo que te viá dishí, no ya der mundo: de la galaxiantera, compare.
-Qué fanáticos y qué locos que sois. Ahí dejándoos los riñones para sacar al muñeco de madera.
-Güeno, compare, y tú cómo lleva el fúrgol.
-Calla, calla, que como no ganemos la liga, del disgusto este año no me voy de vacaciones. Ea, que no, que igual que cuando pierde el Madrí se me quitan las ganas de cenar y no ceno, pues como no ganemos la liga se me van a quitar las ganas de irme de vacaciones y no me voy. ¿La mujer y los niños? Que se jodan, ¿no? Igual que yo me quedo sin liga, ellas se quedan sin vacaciones. Ah, que, como ganemos, me baño en pelotas en la fuente, aunque estemos a bajo cero o echen pirañas.
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Como dice el refrán, no te hagas pajas en vigas ajenas… digoooo… algo de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, o algo así. Por lo menos el costalero se cree que va a ir al cielo.
Llego a nacer yo en Sevilla y no me cabe duda de que el Viernes Santo tengo al Cachorro sobre mis hombros pecadores y ateos. Que ésto es tan hipócrita como bello, y a mí lo segundo me ciega y me envenena y se me olvida lo primero. Mira y escucha:
Más que quién, qué: gitano. Tez caoba, melena lacia -o con rizos-, pañuelito de seda al cuello, trabajar es pecao y necesidad de arte más que el comer. Tener la sangre un puntito más oscura y más sabrosa que los payos. Eso si me tengo que quedar aquí y ahora. Si me encienden la máquina del tiempo, a la novela Carmen de Merimée, por favor. Ahí, para ser matador de toros con patillas de hacha, sin duda. Y si no pué sé porque uno no tiene facultades, no moverse mucho de época que me voy de bandolero a la serranía de Ronda con los Siete niños de Écija.
Cumplida la misión encomendada por Beti Da Vinci, requiero los ahnelos de David Plaza, Alfanhuí en los carteles, y de Pepino -en los carteles-.