Es lo que le gritó ayer un filósofo del toreo, desde la grada del 7, a José María Lázaro cuando el sexto de La Quinta se le tiró por segunda vez al pecho. A Lázaro, que se había ido a portagayola en sus dos novillos, que había hecho quites y que no dio ni un solo paso atrás aun con una muleta hecha un continuo truño por el viento. Ese mismo filósofo aplaudió a rabiar este par de banderillas de David Adalid. Por este par de banderillas Madrid hizo saludar a David Adalid.

Foto: Durán.





6 respuestas so far ↓
jabonero // Mayo 29, 2007 en 3:06 pm
Si es que hay cada filósofo sobre esos escaños venteños…
rober // Mayo 29, 2007 en 3:45 pm
joder, pues me gustaría oir lo que les dijo a los otros dos…. vaya traca!!!
rober // Mayo 29, 2007 en 3:45 pm
Por cierto, Cuchi, que Lázaro, aunque no lo ponga en el programa de ayer, se ha criado y vive en Toledo, que ya nos toca un torero…
la sandri // Mayo 29, 2007 en 5:16 pm
en mi pueblo también se aplaude cuando un banderillero se gusta antes de clavar y eso pasó antes de ese par, asique que nadie se asuste… no te vi en la andanada. esta tarde estaremos por allí, a ver qué sucede…
mua
Leti // Mayo 29, 2007 en 11:38 pm
Encima la ovación que se llevó el Neng (así le llamó mi vecino de localidad porque decía que se parecía al de Buenafuente) fue de escándalo, con muchos puestos en pie.
Y del filósofo… Me ha dejado sin palabras y cómo dice Rober, ¿qué les dijo el sabio a los otros dos?
Cuchillo, te apuntamos a la comida de bloggers del día de Adolfo o qué?
cuchilladas // Mayo 29, 2007 en 11:59 pm
Leti, que el viernes como todo pobre que se precie, curro. A ver qué se puede hacer. Ya te cuen.
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