Cuchilladas D. C.

Ecce homo Talavante

Abril 9, 2007 · 18 comentarios

El impío Talavante Ecce Homo de la Resurrección fue procesionado bajo el palio de la Puerta Grande de Las Ventas, ensangrentado, hecho un Cristo, roto, zarandeado sin piedad por la muchedumbre penitente que lo vio nacer en el San Isidro de 2006.

En nada se parece este Talavante Ecce Homo al novillero tan limpio y pulcro que nació en el San Isidro de 2006: ahora es un torero zarrapastroso y dramático, un Juan Belmonte de valor viscoso que anda con el desgarbo con el que dicen que andaba el Pasmo, como un niño con zapatos ortopédicos.

El toreo vertical no manda: es como desviar el cauce de un río a cubazos. A Talavante le gusta el toreo vertical. Y los remates con un desdén que lo comienza con el culo hacia afuera y lo finaliza con un barrigazo en el que parece que con la bragueta va a partir por la mitad al toro mientras que lo vacía con un escultural codilleo. Abusa de ese muletazo y por eso enseguida se le pilla el truco. También abusa del movimiento alterno de glúteos cuando se cruza pasito a pasito, como los costaleros del Cachorro.

Pero cuántos cojones no tendrá, que nadie discutió las dos orejas que le cortó al vergonzosísimo manso que embistió como no le he visto nunca a un bravo.

Ecce homo Talavante decía que el domingo de Resurrección era un buen día para morir, y resulta que ha sido el día de empezar a vivir como Dios.

Foto: Juan Pelegrín. talavante-ecce-homo1.jpg

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Actualización: Pincha aquí para ver la faena de las dos orejas. Y aquí para verlo tragar por gaoneras.

Categorías: Vivir es derramar sangre

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