Calor -sí, calor-, carteristas, guiris que se quedan sin la cartera, cosas que se compran y se venden, bares de poco lustre. Y gente. ¿Gente? Puf, pa una boda.
Del garbeo dominguero por el Rastro, además de unos cordones para las botas y de una tarrina de CD’s, me he traído para abrir una cuenta en Flickr.







