Engancha y cabrea, se lee en tres empujones y deja el sabor amargo de todo relato en el que los buenos pierden y los malos quedan impunes. Como advierte la contraportada, “no es un libro de toros, ni siquiera de un torero”, que es “una historia de amor” trabada por los talibán de la España de los 40 hasta conseguir quebrarla en un final de hiel.
Cómo sería aquella España de los sabañones, aceite de ricino, gasógeno, zatatos topolino y el género dentro por la calor, para que ni todo un Califa de los ruedos, el Dios pagano del pueblo, ¡Manolete, coño, que es que era Manolete!, pudiera elegir a la mujer con quien ser feliz. ¿Cómo iba a ser fascista este hombre, si los fascistas se dejaron la piel en alejarle de lo que él más quería?
“Sin ser un libro de extrema izquierda, es de un antiseñoritismo digno de aplauso”, ha dicho Joaquín Sabina de la ópera prima de Carmen Esteban. En una frase no se puede vender mejor el libro. Y dudo que se pueda explicar mejor que en estos dos post de David Plaza: Aún no se habían conocido y Antes de Linares, Manolete ya estaba muerto.





2 respuestas hasta el momento ↓
Carmen Esteban // Febrero 19, 2007 a 9:18 pm |
Cuchifarro, que es como se dicen los gitanos a un cuchillo con trapío, muchas gracias por todo. Te tocó el turno, a medida que vaya pudiendo iré respondiendo a todos y cada unos de los que me habeis ayudado a promecionar mi trabajo. Mucho besos y felices días madrileños.
Bula para dos perros verdes « Cuchilladas D. C. // Abril 24, 2007 a 11:36 am |
[...] Carmen, como dice tu padre, se le ha abierto la chaquetilla hacia adelante cuando toreaba como Dios le ha [...]