Cuchilladas D. C.

La España franquista, el sino de Manolete y Lupe

Febrero 17, 2007 · 2 comentarios

La autoraEngancha y cabrea, se lee en tres empujones y deja el sabor amargo de todo relato en el que los buenos pierden y los malos quedan impunes. Como advierte la contraportada, “no es un libro de toros, ni siquiera de un torero”, que es “una historia de amor” trabada por los talibán de la España de los 40 hasta conseguir quebrarla en un final de hiel.

Cómo sería aquella España de los sabañones, aceite de ricino, gasógeno, zatatos topolino y el género dentro por la calor, para que ni todo un Califa de los ruedos, el Dios pagano del pueblo, ¡Manolete, coño, que es que era Manolete!, pudiera elegir a la mujer con quien ser feliz. ¿Cómo iba a ser fascista este hombre, si los fascistas se dejaron la piel en alejarle de lo que él más quería?

“Sin ser un libro de extrema izquierda, es de un antiseñoritismo digno de aplauso”, ha dicho Joaquín Sabina de la ópera prima de Carmen Esteban. En una frase no se puede vender mejor el libro. Y dudo que se pueda explicar mejor que en estos dos post de David Plaza: Aún no se habían conocido y Antes de Linares, Manolete ya estaba muerto.

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Un trago de coñac con Ryszard

Febrero 17, 2007 · 2 comentarios

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No todo el mundo sabe cómo se hace el coñac. Para conseguirlo, hacen falta cuatro cosas: vino, sol, madera de roble y tiempo. Además, como en todo arte, hace falta gusto. El resto se presenta de la manera siguiente:

En otoño, después de la vendimia, se fermenta la uva. El alcohol obtenido se vierte en los barriles. Los barriles tienen que ser de roble. El secreto del coñac se esconde en los nudos de la madera. Mientras crece, el roble acumula sol. (más…)

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Vuelvo al foro

Febrero 17, 2007 · 9 comentarios

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Con la fecha de caducidad autoimpuesta para el curro, y con los subrayadores a punto para desbrozar cualquier temario que me abriera las puertas a un trabajo muermo de esos de echar culo en silla de oficina, la Virgen se me ha vuelto a cruzar en el camino por enésima vez. “Toma, a ver si eres capaz de decir a ésto que no”, me ofreció. “No soy capaz de decir que no”, respondí. Total, que apenas una semana después de la aparición mariana -mira por dónde, un pareado- me veo echando mudas en la maleta. El lunes volvemos al trajín y a la magia de una ciudad de la que dice Sabina -tantas cosas ha dicho de ella el flaco- “es invivible pero insustituible”.

 

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